miércoles, 7 de abril de 2010

Estoy dentro.

Y dije que continuaría.

Porque aunque todas eran amigas, una de ellas se cayó a la alcantarilla del reloj y vio pasar el tiempo sin que al tolai de Platón se le ocurriera dejarnos en paz y de repente, un dramaturgo y poeta español apareció con una jirafa mareada en su espalda y un folio de madera con un ente con gafas que aplastaba brazos azules por accidente y líneas que emanan AMOR fueron escritas por un manco versión beta decorado a la antigua de la recta perpendicular a la bisectriz del 1er 3er cuadrante lo cual no afectó al método hipotético-deductivo. Todo esto ocurrió en el interior de tomate-land cuando fuimos tan chachis que acabamos una página pero Yaiza ha sido obligada a comer castañas y le sientan tan mal que es poseída por el ciclo lisogénico de una parada que nunca pisó la Luna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario