Y de repente, es tanta la fuerza "mental" reunida en un solo movimiento, que logro despertar por completo.
No obstante, esto sucedería un día cualquiera. Pero hoy no ha sido igual. Todo comenzó como de costumbre. Mi mente se avivaba mientras mi cuerpo permanecía inmóvil. Escuchaba todo lo que sucedía a mi alrededor. Trataba de actuar con normalidad, pues no era la primera vez. Intentaba realizar leves y lentos movimientos. ¡Lo conseguí de inmediato!
Todo era muy extraño, pues estaba moviendo mi cuerpo antes de lo esperado y, además, a una velocidad que no me explicaba. Lo normal es que ya tuviese que estar despierta. Pero, ¿por qué no despertaba? No entendía nada. Oía, sentía, respiraba. No podía abrir los ojos, no podía hablar. Me empecé a preocupar. Esta vez pasaban siglos enteros de intranquilidad. Y yo seguía ahí, sudando entre sábanas sin saber qué hacer.
Cuando menos lo esperé, di un increíble sobresalto. Me quedé un rato pensando. Me di cuenta de que todo había sido un sueño, más bien, una abrumadora pesadilla.
Lo agobiante que es dormir sin saber cómo vas a despertar.
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